¿Cómo adoptar buenas prácticas en la producción de hormigón?

El 22 de abril se celebra el Día de la Tierra. En conmemoración de esta fecha tan especial e importante, dedicamos nuestro contenido a temas relacionados con la sostenibilidad en el área del hormigón. Existen diversas prácticas que pueden adoptarse para hacer la producción de hormigón más sostenible.
En este artículo presentamos algunas de esas prácticas, desde la reutilización del hormigón hasta las buenas prácticas en el uso del agua. Si buscas formas de hacer tu producción más sostenible, conoce nuestros consejos para adoptar procesos más conscientes y responsables.
Reutilización del hormigón
De acuerdo con la norma ABNT NBR 7212, es posible reutilizar el hormigón devuelto en estado fresco en una nueva entrega, siempre que cumpla con los requisitos mínimos establecidos por la propia norma. Sin embargo, solo puede usarse en entregas de hormigón pertenecientes al grupo I de resistencia de la ABNT NBR 8953 y no debe componer más del 50% de la nueva mezcla.
Es imprescindible que el nuevo hormigón dosificado y el devuelto queden perfectamente homogéneos y que el resultado cumpla con todos los parámetros del pedido. Además, la central debe registrar las especificaciones técnicas de cada reclasificación.
Buenas prácticas en el uso y reúso del agua
El agua es un recurso natural importante en la producción de hormigón, utilizado en diversas etapas del proceso, como en la mezcla del cemento, agregados y aditivos, y en el lavado de los camiones hormigonera. No obstante, el uso excesivo e inadecuado de este recurso puede impactar negativamente el medio ambiente y la sociedad.
Una de las maneras de optimizar el consumo de agua es mediante medidas de control de caudal y presión, evitando desperdicios y reduciendo pérdidas. En casos de reutilización, es necesario adoptar medidas de tratamiento, como la filtración y la desinfección del líquido, garantizando que no afecte la calidad ni la resistencia del hormigón producido.
Aun así, el agua debe respetar los requisitos mínimos establecidos por la norma ABNT NBR 15900-1:2009.
Reciclaje del hormigón
El reciclaje del hormigón consiste en reutilizar lo que ya fue usado en una obra como materia prima para una nueva construcción, en lugar de desecharlo como escombro. Esta práctica aporta diversos beneficios, tanto para el medio ambiente como para la economía, ya que reduce la cantidad de escombros producidos por las obras, lo que evita la ocupación de vertederos y disminuye la contaminación del suelo y del aire.
El proceso comienza con la demolición o el desmontaje de una estructura de hormigón ya existente, como un edificio o un puente. Luego, los fragmentos se separan, limpian y trituran en piezas más pequeñas. El resultado puede utilizarse como agregado en nuevas mezclas de hormigones no estructurales, según la norma ABNT NBR 15116. El uso en hormigones estructurales, por otro lado, todavía no está permitido en Brasil, aunque está en análisis y ya ocurre en otros países.
Para saber más sobre la adopción de buenas prácticas en la producción de hormigón, ponte en contacto con Kartrak.


