Cómo garantizar la dosificación perfecta de aditivos en tu planta de hormigón

Los aditivos ajustan propiedades del hormigón como el tiempo de fraguado, la trabajabilidad y la resistencia, pero actúan en concentraciones muy bajas. Por eso, la dosificación exige una precisión extrema: pequeñas desviaciones pueden comprometer todo el lote.
Por qué la dosificación es tan sensible
- Exceso de aditivo: el hormigón puede tardar en endurecer, afectando el cronograma de la obra.
- Falta de aditivo: el hormigón se seca demasiado rápido, dificultando la colocación.
El sistema de dosificación ideal
El sistema de dosificación por balanza con celda de carga es el más confiable para plantas automatizadas, ya que mide el peso del aditivo con exactitud antes de liberarlo, garantizando repetibilidad y trazabilidad. La dosificación por hidrómetro es más simple, pero tiende a presentar mayores variaciones por depender del flujo y la presión de la línea.
Buenas prácticas para un sistema eficiente
- Tanque suspendido, sin ningún punto de apoyo arriba ni abajo.
- Tubo libre para moverse, sin trabas ni amarres.
- Manguera de salida lisa y sin curvas que generen efecto sifón.
- Manguera de entrada sin tocar el líquido, evitando el retorno de material tras apagar la bomba.
Automatización y trazabilidad
Con sistemas automatizados como Kmix de Kartrak, la dosificación de aditivos se controla digitalmente, con registro de cada pesaje, lote y operador. Esto aporta estandarización, control de calidad y trazabilidad total, reduciendo desperdicios y fallas, un paso importante hacia la construcción 4.0.


